martes, 4 de marzo de 2014

Petímetres en la Vascomadrileña

La jornada comenzó en el club de caballeros mientras discutíamos sobre jurisprudencia y jugábamos a tradicionales y sofisticados juegos de mesa para mentes intelectuales. Esta vez, el Selecto Dúo se iba a transformar en el Cuarteto Prodigioso (nota: el calificativo “los Cuatro Fantásticos” ya está registrado, y Disney persigue con ahínco a quienes vulneran su propiedad intelectual). Acompañados por “el Caballero de calcetines blancos” con su exquisito paladar y buenos modales, y por “el Roedor”, con su afilado humor y ácida verborrea, el Dúo estaba disfrutando de una mañana que haría ponerse verde de envidia al más estirado caballero inglés. Pero cuando el hambre llamó a nuestras puertas, no pudimos reaccionar de otro modo que no fuera dejando caer nuestros monóculos, apangando nuestras pipas y cortando abruptamente nuestras divagaciones sobre estética y retórica. No había nada que echarse a la boca. Debíamos abandonar nuestras actividades intelectuales y salir a buscar un refrigerio.

Retrato del Socio Fundador del Club de Caballeros
"El Cuarteto Prodigioso"




Nos decantamos por visitar la Vascomadrileña de la calle Camilo José Cela de Las Rozas. Un lugar de pinchos que bien podría complementar nuestra jornada caballeresca. El Cuarteto pedirá variado. El Gran Devorador y Camorrista tomarán ambos una hamburguesa de buey pequeña y un pincho; Caballero un solomillo con patatas y pimientos de Padrón; y Roedor pinchos variados. La hamburguesa está rica, es asequible y ofrece bastante comida, pues lleva un filete grueso, huevo, queso, jamón y lechuga. Los pinchos son una maravilla, variados, con muy buenos ingredientes y capaces de combinar la tradición con una presentación moderna. Excelente el pincho de solomillo con cebolla morada, queso y salsa de vinagre. En cuanto al solomillo, posiblemente lo mejor, muy buena carne, muy bien pasada y en su punto justo de sal. Podemos disfrutar de esta delicia porque el Caballero se digna a deleitarnos con sus sobras, lanzándonoslas cual amo alimenta a los canes. Salimos contentos y sin habernos gastado una cantidad de dinero excesiva.

Sobrecogedora imagen en la que se muestra
el comportamiento de los acompañantes del
Caballero de Calcetines Blancos una vez
éste ha terminado de comer
En conclusión, buena comida, servicio rápido (tampoco podemos definir muy bien esta parte ya que por la hora a la que fuimos éramos los únicos que estábamos en el restaurante), y precio módico por buenos ingredientes. Un picho cuesta 2 euros y es grandecito, rico y bastante original. Las bebidas a precio estándar de bar/restaurante. Y el solomillo, para ser tan bueno, no es caro ni mucho menos. Un sitio recomendable ya sea para cenar de pinchos o comer algo  más contundente. El Cuarteto Prodigioso se desvela como una combinación estrella para las catas del Dúo.
Prospectiva:
Una hamburguesa NO puede estar mala si lleva huevo, y ésta no es una excepción. Es más, está bastante rica. Nuestros genuinos alter-egos en el intelectual juego de mesa que nos deleitó durante todo el día hicieron bien en esperar, porque el precio y el sabor compensaron el parón, y esos magníficos pinchos nos dieron las fuerzas que necesitábamos para continuar nuestras aventuras por tierras inhóspitas.
La hamburguesa es grande, y reitero que no cara. Hay, además, una hamburguesa aún más grande, pero el Selecto Grupo optó por la variedad. En resumen, es un buen lugar para acudir con amigos y pareja, su fama en el servicio es mala, pero si eres el único cliente, no tendrán más remedio que atenderte!
Próxima parada: tacos y donuts, combinación que te llevará al espacio.


Si acudimos a más lugares con pinchos...habrá gráficas comparativas con pinchos. Promesa Camorrista.

domingo, 2 de febrero de 2014

El extraño caso de los ingredientes fantasma

Un día más, Ciudad de la Imagen. El hambre llama a nuestra puerta (puerta estomacal, se entiende). Tras una breve discusión sobre a donde iremos a comer, Burger King se impone al kebab de turno. Nuestra última visita a la House of Whopper se saldó con la crítica más feroz hacia ningún plato que hayamos probado. La Claus ocupa el puesto más bajo en el ranking del Selecto Dúo Tragaldabas, por lo que las expectativas con las promociones de Burger King no son muy elevadas tras semejante despropósito. Sin embargo, recordamos también que la obra cúspide de la gastronomía basura es propiedad de Burger King, esa ambrosía que se llama King Rib.
Por tanto, nuestros sentimientos hacia Burger King son contradictorios. Consideramos que su menú estándar es bueno, bastante mejor que el de su competidor directo, la tierra del doblepensar que es McDonalds. Pero a la hora de la verdad sus promociones no suelen ser nada especial. La Steakhouse César no ofrece nada que no tenga una Steakhouse normal, salvo un mayor coste. La Claus era simplemente una aberración muy cara. Y la King Rib es el combo breaker que confirma la regla. Con estas sospechas decidimos probar una de las dos “nuevas” hamburguesas de promoción. Y si, decimos “nuevas” es porque son Whoppers con ligeras diferencias. De estas dos, nos decidimos a probar el Whopper con miel y mostaza. También pedimos sendas Rodeo Burger, minucias de a 1 euro con aro de cebolla incorporado.
La chica que nos toma nota, que debía ser novata, toma un pedido nefasto, tanto al Dúo como al grupo de amigotes que les acompaña. Confunde las bebidas, debe tomar nota de lo mismo varias veces y al final es el encargado el que hace todo. El precio del menú no es malo, ya que es Whopper promocional a precio de Whopper normal. La otra mini-hamburguesa, a 1 euro, de verdad, no nominalmente como en McDonalds (porque de verdad cuesta 1€).
La Rodeo Burger es una hamburguesa de 1 euro básica con un, y si tienes suerte puede que incluso dos, aro de cebolla. Lo esperado. No creo que se deba gastar mucha tinta para describir algo que todos sabemos lo que es, no nos decepciona y hasta es recomendable. Pasemos al plato principal. El Whopper mostaza-miel tiene buen tamaño, creo que incluso superior a su homónimo estándar. Trae además bacon y cebolla caramelizada, y una cantidad aberrante de mahonesa. No se deshace como la vil Claus, le da mil vueltas en sabor y llena mucho más. Pero tiene un gran problema. Siendo un Whopper con mostaza y miel, aún nos estamos preguntando dónde estaba la mostaza y si la miel se había escondido. No había rastro de ellas por ningún recoveco del pan. No sabemos si la mahonesa las asimiló y aplastó su sabor o si por el contrario Burger King acaba de desarrollar la mostaza y la miel definitivas, que comienzan a saber tres días después de su ingesta. No descartamos la opción de que ambos productos sean ninjas.

 
No te esfuerces Winnie, que aquí no hallarás
tu preciada miel
 
 
 
En definitiva, un Whopper mejorado a precio similar, pero que tal y como es podría llamarse perfectamente Whopper con queso cabrales y tabasco, ingredientes que, al igual que la mostaza y la miel, no lleva. Sin embargo, tras la infame Claus es casi como saborear maná en el desierto. Burger King mejora su promoción, a costa de mentir en el nombre de su hamburguesa. A lo que cabe preguntarnos: King Rib, ¿por qué nos has abandonado?
P.D: Seguimos buscando a la mostaza y a la miel.
 
Prospectiva:
Si comparamos ambas tocayas, se sale con la suya la Honey Whopper, ya que costando lo mismo, lleva más ingredientes y es más grande, por lo que partamos de que es una clara mejoría del Whopper tradicional (no ya por la cantidad sino porque el sabor es sutilmente mejor).
Partiendo de eso, ¿qué decir sobre la mostaza y la miel? La salsa mostaza y miel es brillante. Es el condimento perfecto para casi todo, y no suele fallar, y por suerte no es tan común como para que aborrezca como muchas otras salsas. El único problema es que la Whopper mostaza y miel no lleva mostaza y miel. Si las traes de casa puedes echárselas, tal vez se refieran a eso. O si pides mostaza y el mancebo no te asesina con la mirada o una 12 gauge, tal vez puedas echarle la mostaza que te den. Pero no la miel. ¿Conocéis a algún apicultor? BK no. Y nosotros tampoco, por eso vamos a Mercadona. BK no.
La Rodeo Burguer es, tal vez, si le añades alguna salsa, la mejor hamburguesa de 1€ probada hasta el momento. Si algún día McDonalds cobra sus productos de 1€ a 1€ tal vez su mini McPollo lo iguale. Pero por ahora, Rodeo Burguer se lleva la corona de laurel en la selecta Cámara de la Gloria de las hamburguesas a 1€.
Qué decir de llevar a la pareja a un BK. Ya no hay Claus, así que podéis ir sin miedo a ser víctimas del mayor delito contra la humanidad.
 
 
Sí, sí, tú ríete pero ni siendo rey conoces al
tío de Granja San Francisco...una vergüenza
 
 
 

 
 

miércoles, 29 de enero de 2014

Polonesa o Cómo aprendía a amar la sopa de remolacha

Cuando a uno le hablan de comida exótica piensa en Tailandia, Japón o algún país al que para llegar desde nuestra Península Ibérica hagan falta al menos 10 horas de vuelo en avión. Pero no, resulta que esa gastronomía “exótica” se ha vuelto tan cotidiana que en ocasiones el sushi ya es tan nuestro como el cocido o un buen bocata de calamares (que a buen seguro a los amantes del pescado nipón les apasionará). Cuando se habla de cocina exótica o, por lo menos, desconocida, el Dúo piensa instintivamente en un país que les robó el corazón cuando estuvieron, en distintas ocasiones y por distintos motivos. Y no es un país dejado de la mano de Dios. No hace falta ni salir de las fronteras comunitarias. Un lugar donde se fían tan poco de un ruso como de un alemán. Nos referimos, claro está, a la Gran Polonia, tierra de sopas.


 
Productos típicos de Polonia en su
entorno natural
 
 
Todo empezó porque al regresar de tierras varsovianas, uno de los miembros del Dúo contrajo una enfermedad difícil de creer, de curar y más aun de contentar en España: la adicción al barszcz, sopa de remolacha especiada con raviolis. La otra mitad del Dúo recuerda el barszcz con cierto recelo, ya que, por motivos ajenos al plato, este está asociado en su mente a la mayor vomitera de su joven vida. Pero el mono de barszcz es demasiado fuerte. Tras mucho buscar, mentira, tras buscar una sola vez, encontramos un restaurante de comida polaca, La Polonesa, en la calle Narciso Serra 3 de Madrid, al lado del metro Menéndez Pelayo. La decisión es unánime, tras el KFC toca volver a Varsovia, pero no a por la Grander Texas, sino a por las sopas del país centroeuropeo.
Una vez allí encontramos un local que recuerda un poco a los típicos restaurantes de pueblo español, pero con los detalles y decoración de Polonia. También tiene un pequeño “mercado” con productos originarios de allí, lo que trae una brisa de morriña y una tierna lágrima por tiempos pasados y fríos. Una vez sentados, pedimos sendos boles de barszcz, otros dos de zurek (crema de patata, harina de centeno, salchichas y huevo duro) y un bigos x chleb (pan relleno de guiso de repollo y carne). El barszcz es sencillamente delicioso. Nunca pensaste que una cosa púrpura pudiera estar tan sumamente rico. Te tomarías una cazuela entera. El zurek es bastante más pesado, llena mucho, pero tiene un sabor muy característico que lo hace ideal para una tarde fría en la estepa europea. El bigos es muy fuerte, tiene un sabor potente y llena una barbaridad, agravado por las dos sopas que nos hemos comido antes. No nos llegamos a terminar el bigos por hartazgo. Tras unos chupitos de vodka, abandonamos el sitio planeando el próximo  rival para el Dúo.
 
 
Vodka de 95%, capaz de exterminar
cualquier parásito gastrointestinal
 
 
En general una comida sorprendente y rica. Cuenta con menú del día para probar variado por un precio asequible. El lugar es pintoresco y puede ser una grata sorpresa si vais. Quizá es más arriesgado que ir a un coreano o a un indio, pero vale mucho la pena. Dadle una oportunidad al barszcz y os volveréis adictos a la sopa de remolacha lo que os resta de vida.
 
Prospectiva:
La Polonesa no es un establecimiento de comida rápida, por lo que será difícil compararla con el resto de lugares asaltados por el Dúo.
Tal vez nuestro principal problema fue, como siempre, pasarnos a comer por el ansia inicial y la nostalgia, una sopa y un segundo por persona van perfectos, pero nosotros debíamos ir más allá.
El sabor es 100% el autóctono. 100% natural, y 100% sabroso. El problema es que también coge el precio de allí en zloty y lo convierte a euro literal, es decir, 4 veces más caro. Pero bueno, para una ocasión el establecimiento lo merece.
Un lugar excepcional para llevar a la pareja. Reservado, muy romántico (tanto que el Dúo solicitó que encendieran las luces al verse solos en la penumbra) y tras un Dzien dobry, la propietaria y encargada hace que el servicio merezca la pena.
 
 
Barszcz, tras ese color extraño se esconde una
sustancia 10 veces más adictiva que la cocaína

jueves, 16 de enero de 2014

Coronel Sanders, el Titiritero Sureño

Comienza un día de perros… la suerte nos ha abandonado. Durante una nefasta mañana nos encontramos con las peores tiradas de dados jamás vista en la historia de los juegos de mesa. Una intuición nos hace saber que un ente extracorpóreo, seguramente desde el más allá, nos ha marcado. Se ríe de nosotros, (especialmente de uno de los miembros del Dúo) con un tono sardónico y despreciable. Una maldición que deja como meras rachas de mala suerte a los maleficios artífices de las más agobiantes películas de terror.
Huimos del lugar gafe donde la suerte nos ha sido negada buscando un lugar donde comer. Nos alejamos todo lo posible (desde Argüelles a Callao) para intentar dar esquinazo a tan cenizo destino. Recordamos el anuncio del KFC, que oferta un menú a priori considerable por sólo 4 euros. Ante tan nimio coste, no nos queda más remedio que entrar en el churrasco tipo Kentucky.




Pedimos dos menús de 4 euros, menús que aseguran quitar el hambre. Constan de una hamburguesa de pollo, un trozo de pollo frito, patatas y un helado o una mazorca de maíz. Nos sirven y nos dan un taco de cupones descuento. Nos sentamos y empezamos a comer. Comenzamos probando las patatas. Insípidas, saben al aceite de girasol de la freidora. El trozo de pollo es lo que esperábamos, una tajada grande de pollo rebozado y frito a tal temperatura que mientras el rebozo se fríe, el pollo se cuece. La hamburguesa nos sabe a poco, siendo un mini Long Chicken tamaño mini digno de menú infantil para niños de 0 a 3 años. El helado es tipo Sunday del McDonalds, pero está muy por debajo del que ofrece la cadena del payaso. Seguramente el peor helado que hemos probado nunca. En definitiva, el menú es lo que esperas por 4 euros, pero si piensas que has comido lo suficiente, te equivocas. Muy insuficiente.

Ante tal estafa publicitaria, seguimos con hambre. Revisamos los cupones y vemos uno que nos ofrece dos hamburguesas B.O.S.S. por 5 euros. Lo pedimos. Y aquí la cosa cambia. Esto si es una hamburguesa en condiciones. Por supuesto, cualquier parecido con la Grander Texas, que parece patrimonio exclusivo de tierras polacas (Sanders, nosotros somos sureños, como tú, ¿por qué nos haces esto?), es pura ficción, pero es que la Grander Texas es lo mejor que te puedes llevar a la boca en el mundo de la comida basura europea. Volviendo a la B.O.S.S., es una hamburguesa rica, el pollo es un buen trozo, tanto de tamaño como de grosor, buena salsa, pan especiado y tamaño aceptable, similar al del Whopper. Esto sí ha sido un acierto, y todo por 2,50 la hamburguesa…y por si fuera poco, nos devuelven el cupón para usarlo en otra ocasión ¿¡!?. Esta hamburguesa compensa la mala suerte con los dados.

Así vemos como el efecto kármico de la mañana no es más que un plan tramado por el Coronel Sanders, resguardado en la porción del infierno que le corresponde, de bajar tanto nuestras expectativas para luego colarnos la B.O.S.S. y que nos parezca aún mejor de lo que es. . La muestra final de que Sanders deja de manipularnos es cuando uno de los integrantes del Dúo entra en una tienda de golosinas al peso para pagar 7 céntimos por una dentadura de azúcar. Claro que era marketing, claro que lo tenía todo planeado, y claro que le ha salido bien. Porque, por 2,50, ¿quién no se come una hamburguesa tamaño Whopper sabiendo que podrá disfrutar del papelito que obra semejante milagro de forma indefinida?



Un BOSS a comerse a otro


Prospectiva:
El menú de 4€ es definitivamente mejor que 4 euros invertidos en productos a 1€ de Burguer King y por supuesto que los de la tierra del doblepensar orwelliano, en los que venden productos a 1€ por 1,30€, llamada McDonalds. Gloria al Gran Hermano, pero esta vez gana el Coronel Sanders por vapuleo y tanto el Rey como el Joker han de quitarse el sombrero en su rincón del cuadrilátero ante el menú KFC.

Por supuesto si comparamos cada pieza individual con una en su esplendor, como puede ser el McPollo de McDonalds o las patatas con las de BK, nuestro Coronel se bate en retirada, pero el precio hace que merezca la pena. En este mundo nadie regala nada, pero KFC por lo menos se lo ha currado. ¡Viva KFC!

Ahora vamos con la BOSS. Solid Snake estaría orgulloso de tan esplendido manjar. 2,50€ que son menos de una tercera parte de lo que vale nuestra amada Claus, que Satanás la abrace por siempre. Un rico pan especiado, un suculento filete de pollo a lo KFC que asimila en grosor a los trozos de carne de Ribs o Hollywood. Vamos que es suculenta, sabrosa y de un tamaño aceptable por 2 euros y medio.

¿A qué esperáis? Con novia o sin ella, ¡¡¡llevad a vuestros amigos allí y que cada uno pida 2 o incluso 3!!!




Patatas

martes, 14 de enero de 2014

El violín de la Diablo Burger


Tras el atentado contra nuestros estómagos que supuso enfrentarnos a la salsa 4x de los infernales burritos de Tierra, no se nos ocurrió mejor manera de volver tras el parón navideño que enchufándonos otro tanto pa´l cuerpo: Ribs lanzó el guante y nosotros no dudamos a la hora de recogerlo. Diablo Burger vs Selecto Dúo Tragaldabas. Un combate digno del más mítico Wrestlemania.

Ciudad de la Imagen. Granero de Ribs. La hora señalada. Confirmamos que el reto sigue vigente. Otro estómago de hierro nos acompaña para poner a prueba su virilidad, Sixfi del clan Sixfingers. El camarero nos advierte de que pica hasta el pan. Nos sentamos. Compartimos experiencias y anécdotas como ritual para prepararse para descender a los abrasadores fuegos del Tártaro. Tardan en tomarnos nota (odio cuando gente que ha entrado más tarde que yo es servida antes), pero enseguida piden en la cocina nuestras hamburguesas. Un tipo en otra mesa no es capaz ni de tomarse la mitad, perdiendo toda la virilidad delante de su novia, cuyo nivel de testosterona en sangre debía triplicar al de su chico cuando salieron del restaurante. Esperamos algo incomible. Nos las traen. El plato rezuma pimentón y especias. Todo adornado con unos jalapeños rojos como la bandera de la URSS. Y tras firmar el contrato del combate por el título, suena la campana y comienza el evento principal. Y aquí es donde se presentan los luchadores, los aspirantes al título.

Avanzando con paso firme, lento, con camisa de leñador, el Gran Devorador afrenta la hamburguesa con temple y aplomo. Las patatas duran un suspiro. Un sparring bastante flojillo. Es hora de luchar contra el campeón. Con paciencia y pocas palabras, la hamburguesa desaparece con espantosa velocidad. Un bocado tras otro, el picante es derrotado por la capacidad de engullir de un hombre que ha nacido para esto. Todo esto sin probar su bebida hasta el final. Victoria por K.O técnico. Randy Savage estaría orgulloso de cederle su sobrenombre de “Macho Man”.

Tras el Gran Devorador llega el pequeño fanfarrón, el heel del grupo, el Camorrista. La violencia es su marca personal. Ataca con vehemencia y agresividad la totalidad de su comida. El contenido de la hamburguesa se desparrama por el plato como los sesos de un tipo que ha recibido un botellazo en una gresca tabernaria. Devora con ansia y violencia mientras saquea refrescos ajenos. Frente a la provocación del Gran Devorador, pide pan para rebañar la salsa picante restante. Le falta escupir al público para comenzar una nueva pelea.

Y por último, el Hombre Tranquilo, sin prisas y probándose a sí mismo. Empieza bien, pero pronto cada bocado se hace un mundo. Pero no decae, su ánimo es el de un campeón nato, y lentamente, acaba por doblegar al picante y pone sobre la lona a su contrincante. Cuenta de tres, y tenemos nuevo macho en la ciudad.

Al final, no era tanto como nos creíamos. En un lapsus, el camarero casi nos sirve otras tres hamburguesas en vez de rellenarnos el vaso de bebida de nuevo. Refill, punto importantísimo y más en estos combates a muerte frente al picante. Foto de rigor para el Hall of Fame, y premio de camiseta y hamburguesa gratis para la siguiente visita a Ribs. Como celebración de nuestra gloriosa victoria, pedimos unas ceras de colores y hacemos los pasatiempos del mantel del menú infantil. Tras intentar resolver un laberinto virtualmente imposible (al menos para un becerro sobre un tractor) y encontrar 8 en el juego de las 7 diferencias, nuestra virilidad está tan a flor de piel que empezamos a destrozar los manteles, las ceras y a anunciar nuestra victoria en el ciberespacio. Pagamos y nos vamos. Nos cobran el pan con el que Camorrista rebañó la salsa, malo asunto. Destilamos masculinidad…masculinidad y aliento de fuego.

Conclusión: no dejes tus cosas cerca de un grupo de machos ebrios de virilidad.



Randy Savage tiene otros tres machotes con los que
compartir el título de "Macho King"


Prospectiva: El reto fue un gran reclamo, y si consigues acabarte la hamburguesa (concluimos que equivale a un 3,5x en el Terra, no es para tanto) los 11.95 que vale se convierten en la mitad puesto que te invitan a otra hamburguesa cuando vuelvas (confirmaremos si esto se cumple al 100% o ponen alguna pega). Eso sí, has de volver en dos semanas o caduca la oferta.

El principal problema de la hamburguesa es que no está rica. Un plato picante puede saber bien, pero esta no. Una salsa extraña y picante, puesta en cantidades industriales intentando hacer que sea incomible, sólo consigue saturar la hamburguesa de sabor avinagrado.

Efectos del sabor y picante de la Diablo

En definitiva, reto gracioso, testosterona descargada, pero mala hamburguesa. Esperemos que la gratis lo compense.

Como siempre, el Refill dio lugar a la Party. No Refill? No Party. Pero ni el Refill pudo compensar el lento servicio. Se acepta que a determinadas horas el servicio vaya más lento, vale, pero no que sirvan a mesas que se llenaron más tarde antes de que te tomen nota a ti. Inaceptable. Los encargados muy amables, eso sí, agradables y simpáticos ante nuestra absurda exhibición de fuerza, pero de nuevo lo hunden todo cuando te cobran 0.90 por un mendruguito de pan. La propina hubiese superado ese valor con creces. Pero ellos la perdieron.
Ribs en definitiva es un lugar acogedor, pero a determinadas horas es un caos que te tomen nota, por lo que no es mal sitio para llevar a la pareja si se tiene paciencia y sentido del humor. Eso sí, si se quiere disfrutar, no hay que pedir la Diablo.



Patatas

lunes, 30 de diciembre de 2013

Tierra: Burritos para agarrarse los machos


“Me he pasado…”

Esa frase podría definir perfectamente la andadura del Dúo en el restaurante de burritos y comida mexicana Tierra, en la calle Guzmán el Bueno 56. Un lugar descubierto por casualidad durante una completa jornada de wargames. Un lugar al que posiblemente nunca se nos habría ocurrido ir. Es más, posiblemente nunca nos habríamos fijado que en ese local ponían burritos. Y que burritos.

Cuando la mitad del Dúo lo descubrió, no veía el momento de volver para hacer la crítica que el lugar se merece…que puñetas, para volver a ponerse como un barril a base de comida enrollada. Si a la cantidad de comida sumamos el reto del picante, talón de Aquiles de cualquier hombre machote, la visita estaba más que obligada.

Esta es la primera crítica de un local que no pertenece a una gran cadena de franquicias multinacional, por lo que supone un nuevo enfoque. Y no queremos dar la impresión de que cuidamos al pequeño comerciante frente a la omnipotente cadena de “fast food”. Pero es que no podemos hablar mal de este local. Un trato amable, junto con unos ingredientes frescos de calidad y un precio asequible lo convierten en un lugar de parada obligada en la agenda de cualquier zampabollos que disfrute de la comida y del picante.



El Hombre-Machote te desafía a probar
la salsa ultrapicante

El servicio destaca por su rapidez, básicamente ves como preparan tu comida con los ingredientes que tú eliges y la recibes en el momento. A esto hay que sumarle el refill, un acierto que siempre destacamos, pero más aún en un negocio de estas características. En este punto también hay que felicitar al comercial de Pepsi, ya que está realizando una labor encomiable que ha relegado a Coca-Cola a un segundo plano en el refrigerio de restaurantes de comida rápida (Pepsi, amo y señor del refill). El burrito entero con todos los extras, un auténtico obús de pequeño calibre con capacidad de saciar los estómagos más inmensos, junto con el refresco infinito sale por unos 12 euros, lo que no está nada mal. Esto significa que sin extras cuesta poco más de 7, lo que permite a cualquier bolsillo disfrutar de un burrito como Pancho Villa manda.

Y entramos en el tema del picante. Cuatro grados para elegir. Un tipo que quiere demostrar su virilidad. Una camarera flipando. Dos botecitos de salsa picante de 4º grado. Una frase: “Hazme llorar”. El desafío está servido. Tres tacos regados con fuego del infierno. Primer bocado, y se da cuenta del error. Ha comenzado una guerra que no puede ganar. Se ha metido con una potencia muy superior a su capacidad bélica. La impotencia e incredulidad afloran en la cara del macho derrotado. Se refugia en el refill, pero no puede esconderse del ardor. Se anuncia su derrota. La camarera le advierte de que se lo dijo unas cuatro veces, y que además fue a por más. Las entrañas arden. No se sabe si saldrá en forma de ácido corrosivo o como una brutal llamara. El tiempo calma poco a poco el fuego que consume las tripas del Dúo. Pero si la entrada fue dura, cómo será la salida…

Los jalapeños con que sospechamos está
elaborada la salsa picante de 4º grado

En conclusión, un lugar muy recomendable, buena comida, con ingredientes frescos que eliminan cualquier duda sobre la artificialidad de los burritos (chúpate esa, Taco Bell), personal muy amable (y atractivo, por qué no decirlo), buena relación calidad-cantidad-precio. Si quieres probar algo distinto, es tu sitio. Eso sí, los burritos per se son para muy machos, por lo que si no te consideras un machote alfa, no pases del picante de 2º grado.



Este será tu aliento tras salir de Tierra...procura
no apuntar hacia tus seres queridos cuando eructes



Prospectiva:

El sabor industrial muchas veces apetece, pero puesto que gran parte de nuestra sociedad adora lo natural, este es el sitio ideal para esa gran parte, frente a otras franquicias taqueras como Taco Bell, Fridays o Hollywood.

El precio es el estándar para estos sitios, y oscila entre 7 y 12 euros, así que si pasas por Guzmán el Bueno y no quieres intoxicarte con una Claus, puedes gastarte tus 8.95 en 3 tacos bien cargados, un refill ilimitado y 1.95 para chicles.

¿Qué decir sobre el picante? Simplemente brutal. Jalapeños como el Señor manda y 4 salsas, además de guacamole natural, que van desde el insípido tomate hasta el infierno estomacal.

Un buen sitio para ir con amigos y pareja, acogedor y tranquilo. Si tu chico es un machote, rétale a que pruebe el 4x y repita.



Burger King: Claus is coming to town


Es la última noche del Día de Durin. En breves las puertas de Erebor se nos abrirán y podremos contemplar la grandeza de Smaug el Terrible. Pero, tras hurgar en el zurrón, descubrimos que nos hemos quedado sin pan de lembas. Oteamos el asentamiento conocido como Heron City Las Rozas en busca de algún lugar donde reabastecernos. Nos fijamos en el Burger King. El Burger King, el hogar de la legendaria y magnífica King Rib, una hamburguesa forjada en los fuegos del grasiento Monte del Destino, diseñada para atraerlos a todos, engordarlos y atarlos al mostrador. Así, cual Gollum buscando su anillo, entramos en el local dispuestos a regalar a nuestras papilas gustativas un manjar reservado a los Valar.

Pero nuestra aventura pronto se trunca, el viaje inesperado se transforma en un viaje de pirados. La King Rib ya no está. El Himno a los Caídos suena en nuestro corazón. Una pequeña lágrima escurre por nuestras mejillas. En su lugar, Santa y Claus. Hamburguesas simples, con ingredientes aún más simples, a precio de Steakhouse. Nos atrevemos a probar la Claus, de carne de pollo. Esperamos sea de nuestro agrado, pero pronto nos topamos con la realidad. Lo que parece la Grander Texas de KFC Warsaw no es más que un burdo plagio. La hamburguesa se deshace con mirarla, el relleno es patético y sólo se salva el pollo, que al menos está crujientito. La decepción es tal que el Bombur del grupo, desolado, saca un bocata de chorizo de la mochila y completa así una cena algo penosa. Una lástima. Rellenamos la bebida otra vez (el único punto positivo de la noche es el refill) y partimos a vernos las caras con el dragón. Gracias a la Claus, las expectativas están tan bajas que El Hobbit: La Desolación de Smaug casi nos produce el éxtasis. Peter Jackson y sus entrañables aventureros de metro y medio salvan la velada.

Un fracaso. Burger King aprovechará las fiestas navideñas para vender este fraude y con la llegada de enero, nadie se acordará de ello, pero Burger King será un pelín más rico a costa del niño caprichoso que pide a su padre la hamburguesa nueva con nombre de simpático personaje. Sólo destacar que la extensión del refill a Burger King sí es un acierto, dando mucha más vida a la comida rápida.

Lo esperábamos, ya que el Selecto Dúo Tragaldabas es más de Reyes Magos.



El pobre Bombur se quedo con hambre...
menos mal que disfrutó con bebida ilimitada



Prospectiva:
Un Long Chicken y una Bacon Cheeseburguer juntos y remezclados harán algo similar que esto que llaman Claus. Sinceramente recomiendo coger los 8.95€ que cuesta e invertirlos en un buen Steakhouse, Dürum mixto con extra de todo o con 3€ más unos buenos tacos Fridays. Si la palabra decepción tuviese un emoticono triste sería esta hamburguesa. Y no estamos siendo crueles, crueles fueron ellos al destruir nuestras navidades dejándonos probar este nuevo plato.

Por decir algo bueno, el refill nunca falla, así que buscad los BKs con este servicio y sentaos cerca. No refill? No party.

Si quieres que tu pareja te deje, invítala por vuestro aniversario a una Claus y deja que el sabor haga el resto.

Burger King...no volverás a tomar mi nombre en vano



Patatas