lunes, 23 de diciembre de 2013

Marcar F para Friday's


Oh, la Gran Vía madrileña. Todo luces, todo espectáculo, nuestro Broadway particular (el barrio, no la gárgola). La gente forma un inmenso río que recorre arriba y abajo la avenida. Nosotros recorremos poco de ella, el casi inexistente tramo entre Plaza de España y el Teatro Coliseum. En la primera esquina encontramos el TGI Friday’s. Ya lo conocemos, somos viejos camaradas de comilonas, por eso volvemos. Esta vez no vamos sólo el Dúo, llevamos a una acompañante. Sabemos perfectamente qué vamos a pedir. Esperamos breves momentos hasta que nos llevan a la mesa. Casi no hace falta que nos dejen la carta, vamos a tiro fijo y pedimos unos nachos de pollo, unos tacos y dos hamburguesas Jack Daniels, además de botecitos extra de salsa Jack Daniels. Esperamos contándonos chascarrillos y batallitas para pasar el rato. Uno de nosotros va al servicio, se equivoca y termina en el de señoras, del cual escapa cual sigiloso ninja sin que nadie se percate. Tardan ligeramente en servirnos, pero en cuanto llegan los nachos, el plato principal no se hace esperar. Nos abalanzamos sobre la comida cual fieras hambrientas. Los nachos son muy ricos, si bien uno de nosotros detesta el queso fundido, lo quita y añade extra de jalapeños. En cuanto a los tacos, muy buenos, salsa muy sabrosa y abundante contenido. Las hamburguesas Jack Daniels son la marca de la casa, y como tal son el plato estrella. La carne viene tal y como la hemos pedido, muy jugosa. Nos traen el extra de salsa sin problemas, de la que damos buena cuenta. Las patatas siguen siendo igual de buenas, con ese inconfundible toque de pimienta negra por encima. Y por último, destacar el refill de la bebida, que ya no hace falta pedirlo, sino que los propios camareros te traen otro vaso cuando ven que casi te lo has terminado. Ponemos fin a la velada haciendo a nuestra compañera bailar encima de una silla (jaja dulce venganza) y el restaurante la invita a una cuña de pastel por ser su cumpleaños. Nos comemos ese trozo a duras penas, estamos saciados.

En definitiva, un sitio que nunca falla pese a ser una franquicia de VIPS. Una vez conoces que platos te gustan, no te los saltas por casi religiosa devoción. Un acierto siempre. Esperemos que no nos defraude en un futuro. Volveremos.




El estado físico y mental de cualquier ser humano
tras cenar en TGI Friday's



Retrospectiva: El servicio espectacular. Jamás había visto que te traigan un tarrito de salsa sin cobrarte (Hollywood) o mirarte mal (BK, McDonalds,), y que además esa salsa sea tan espectacular como la Jack Daniels, que si de mí dependiese agrupaba todas las existencias y me las metía en vena.

Si es tu cumpleaños no dudan en hacerte pasar un mal rato para divertir a tus amigos y luego compensarte con un rico trozo de tarta. Lo dicho: el mejor servicio hasta ahora.

La hamburguesa comparable al servicio, esa cantidad de complementos y ese bacon tan salado hacen que llore al recordarla. Supera a las de otras franquicias del mismo nivel en calidad (con un precio similar), igualable solamente al King Rib en cuanto a su sutil genialidad y rebajado coste.

Los nachos muy ricos y con los jalapeños más grandes que he visto jamás, pero aún no llegan a los San Fernando del Hollywood, a mi gusto los mejores que he probado, o las bacon cheese fries, que en definitiva creo que son el mejor entrante jamás ideado por la mente humana.
La pareja ha de visitar este lugar si de verdad es apreciada. Un buen sitio tanto para unos entrantes rápidos, como para una cena que te haga querer ir a la playa a tomar el sol con otros elefantes marinos.



Tacos


Patatas

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